lunes, septiembre 17, 2007

Colección Troqueladitos Cachorros

"La siesta del panda"
"El hipopótamo Luis"
"Pancha, la bebé jirafa"

Colección Troqueladitos Transportes
"Un viaje en avión"
"La poderosa grúa"
"El paseo del tren"

viernes, julio 27, 2007


Una mañana el tucán se levanta con la idea de que sólo exista el color naranja en su pico. Logra convencer al oso hormiguero y a los coatíes de eliminar el color de la selva. El plan marcha de maravillas, pero...
Proyecto libro álbum
Ilustraciones Lizzie
El trabajo no fue fácil, ni los flamencos ni las garzas conocen sobre el cuidado de huevos como las cigüeñas.

lunes, abril 30, 2007

El tractor trabajador

El tractor espera
ya casi amanece.
Está listo, quiere
que el trabajo empiece

En la cosecha está,
paso a paso avanza
Va y viene, viene y va
pero no se cansa

Recorre el campo
durante cada día.
Las vacas y el sol
son su compañía

Ya casi anochece
regresa al granero.
El tractor descansa
sueña ser velero.

lunes, marzo 26, 2007




Hoy de nuevo lunes.
Clase de bandoneón.
Cecilia quiere aprender a tocar


“Mi Bs. As. Querido”.






Proyecto de libro álbum
Ilustración: Laura Michell

domingo, diciembre 17, 2006

RENACER


Katerina yacía extendida en la arena. Un par de horas antes pensaba que había llegado su fin. Poco recordaba del desastre de la noche anterior, del barco no había podido rescatar más que su propia vida.
Después de recuperar las fuerzas se incorporó. El paisaje era una hermosa postal desierta. Perder la calma ante la soledad no era buena idea, se sentó en la arena y dejó caer la cabeza sobre su pecho. Cuando alzó la vista su asombro fue incomparable. Vio un ave, la más hermosa que pudiera existir, sobre una roca. Púrpura, rojo, oro ... componían un arco iris entre sus plumas. La hermosura misma se erguía frente a la tristeza.
El ave la miró, desplegó sus alas y remontó vuelo. Un extraño alivio invadió a Katerina.
El ave descendió sobre las rocas y allí permaneció hasta el atardecer, como si no quisiera abandonarla. Con la luz del ocaso los colores se intensificaron, brillaban, parecía una llamarada en las rocas.
-¡Allí!!! ¡Allí hay alguien!!!- escuchó Katerina y unos hombres se le acercaron.
- ¿Quiénes son ustedes?
- No se asuste, no la vamos a dañar. Vimos el fuego desde nuestra embarcación.
- ¿Fuego?
- Si, el que hizo sobre la roca… si no la hubiéramos visto, señorita…¡mal la hubiese pasado en esta isla desierta!”
Katerina miraba sin entender. Vacilante, se acercó a las piedras; encontró cenizas y entre ellas un pequeño huevo que comenzaba a romperse. Los hombres la llamaban, ansiosos de volver al barco antes de que oscureciera. Fue hacia el bote, Agradecida, supo que ella también había vuelto a nacer.